MANEJO DE LAS ALERGIAS OCULARES


En la evaluación ocular de la parte externa del ojo (zona expuesta del globo ocular) es muy frecuente encontrar una incidencia muy alta de alergias oculares. Se caracterizan estas alergias por la inflamación de la conjuntiva de uno o ambos ojos, cuyo síntoma significativo es el rascado ocular. este proceso patológico afecta toda la superficie ocular externa, convirtiéndose en uno de los motivos de consulta más frecuentes en el examen visual.

Existen diferentes tipos de alergia ocular y es acá donde la capacidad profesional en la consulta visual permite determinar el tipo de afección y el

pertinente tratamiento para el control del proceso clínico, buscando siempre el confort del paciente ante la molestia clínica. en la práctica se debe ser muy cuidadoso en la valoración de las estructuras oculares y no olvidar tener en cuenta los antecedentes personales relacionados con los signos y síntomas de cada paciente, que llevan a un diagnóstico diferencial por las manifestaciones clínicas que se pueden presentar propias de cada caso.

La gravedad de las reacciones alérgicas oculares varían de acuerdo al tipo de alergia, edad del paciente, condiciones ambientales presentes, condiciones de higiene, alimenticias y de salud general. Los síntomas característicos van desde el simple rascado hasta presencia de ojo rojo, inflamación del parpado, lagrimeo, sensación de cuerpo extraño y visión borrosa.

Una vez diagnosticado el proceso clínico se debe ofrecer un tratamiento adecuado para lo cual los medicamentos existentes denominados antialérgicos o antihistamínicos tienen propiedades farmacológicas con utilidad en el control y manejo del proceso patológico. Para este proceso se hace indispensable una adecuada evaluación por parte del optómetra y un excelente manejo farmacológico para el mejoramiento de la sintomatología del paciente.